Raspberry Mini Cheesecake (Mini Tarta de Queso y Frambuesa): Reflexiones...



N

o sé por dónde empezar, pero supongo que lo mejor siempre es hacerlo por el principio. L@s que lleváis un blog, seguramente me entenderéis mejor que nadie si os digo que estoy atravesando una especie de ¿catarsis? que me ha dado por denominar como crisis de identidad blogeril. Y no, no estoy vacilando, lo digo muy en serio. Llevo un mes sumida en la más triste de las sequías creativas y productivas. Y aunque yo intento salir del hoyo, nada, no hay forma. Quizás tenga mucho que ver el hecho de que estoy pasando por un momento personal un pelín delicado, vamos que en términos gastronómicos me viene como anillo al dedo el refrán que reza: Se han juntado el hambre con las ganas de comer. 

Eso sí, no tiro la toalla, yo lo intento. Cada día me siento un rato largo delante del ordenador, abro mi cuenta en Blogger, e intento centrarme en alguna de las entradas que tengo en modo borrador (que las hay, 4 en total), con sus fotos editadas y todo, pero no hay forma de que me arranque con el texto. El proceso viene siendo el siguiente: Después de estrujarme la materia gris, logro escribir una media de 2 frases (a veces sólo una, ¡otras incluso llego a tres!), a continuación las leo y acto seguido, las elimino de forma fulminante, sin compasión. ¡No acierto a escribir nada que tenga algo de sentido! Y con la misma, vuelvo al  punto de partida. Con mi Blogger abierto y mi página en blanco... 




Había leído hace tiempo que la técnica del Brainstorming funciona muy bien en estos casos y me pareció el momento idóneo para ponerla en práctica, así que cogí un bloc, un bolígrafo e intenté liberar mi mente de mis propios prejuicios para que las ideas brotasen a lo loco, sin autocrítica, esa que tanto daño nos hace a veces. Estaba más que dispuesta a rellenar hojas con palabras aparentemente sin sentido, para más tarde pasarlas por un filtro y conseguir finalmente pulir alguna que otra idea decente. Peeeeero, ingenua de mi, a la cita no acudió ni la más descarada de las musas, vamos, que de ideas ando más que escasa.

A medida que iban transcurriendo los días, por fin llegó algo de lucidez a mi cabeza y empecé a pensar que lo que está mal, realmente mal, no es la falta de ideas, o de argumentos para rellenar entradas en mi Blog, lo verdaderamente importante es comenzar a redactar una entrada con la alegría y la ilusión del que tiene algo importante que compartir y -cuando eso no sucede- no pasa absolutamente nada, sólo hay que aguardar a que se de una ocasión mejor, sin presiones y sin prisas. 




Es evidente que yo no vivo de mi Blog y aunque sí es cierto que un@ llega a sentir un verdadero compromiso con sus lectores, no existe ninguna obligación en cuanto al número y frecuencia de sus publicaciones, por lo que no tiene sentido pasar un mal rato por este motivo. Sí, vale, cuando no se es constante se corre el riesgo de perder progresivamente a parte de tu público lector, pero ¿qué queréis que os diga?, a mi me hace muy feliz recibir visitas y que me dejen comentarios, como a todo hijo de vecino, pero por fin he comprendido que yo sólo quiero que mi Blog ocupe un espacio del tiempo de ocio del que dispongo, y no que mi vida gire en torno a él. 

Mi conclusión: No sé si lograré recuperar la frecuencia de publicación que he llevado hasta ahora, depende de muchas cosas, entre otras de mi salud, que está un poco maltrecha. Pero si de algo podéis estar seguros -sobre todo aquéll@s que me leéis con asiduidad- es que agradezco infinito cada una de vuestras visitas y vuestros comentarios y que trataré de corresponder siempre del mismo modo, más cuando no sea así, será porque me habré desconectado de la Blogosfera en general, ¡ojo! digo desconectado, pero nunca olvidado.





La pequeña cheesecake que os traigo hoy es una de esas excusas magníficas para arremangarse y meterse un ratito en la cocina, si os pasa lo que a mi, que hornear es una de esas cosas que me ayudan a desconectar un poco del día a día. Adoro las tartas de queso, todas ellas, desde las más clásicas a las más vanguardistas. Y es curioso, porque hasta ahora aquí no he publicado más que dos, a pesar de que en casa he preparado otras muchas. 

Así que he pensado que esta pequeña Cheesecake de Frambuesa no podía faltar en el recetario de este blog. Cocida al horno, de tamaño ideal porque aunque salen dos, sólo miden 13 cm de diámetro cada una, rellena de una de las frutas que más me gustan y muy vistosa y colorida, ¿se le puede pedir más a una tartita tan chiquita? Si os he convencido, aquí os dejo la receta para que hagáis uso de ella cuando más gustéis... (Si yo fuese vosotr@s, no me haría mucho de rogar, ¡es una delicia!)


Receta de la Raspberry Mini-Cheesecake adaptada de la web Craft Passion.


Ingredientes:(Para 2 moldes de Layer Cake de 13 cm)
  1. Un paquete de galletas Oreo o galletas tipo Digestive (Sobre 100 gr).
  2. 100 gr. de mantequilla derretida.
  3. 2 x 8 oz. de queso crema tipo Philadelphia (2 x 225 = 450 gr.)
  4. 170 gr. de azúcar granulada.
  5. 100 ml. de leche.
  6. 2 huevos.
  7. 1/2 taza de crema agria baja en grasa (120 ml.)
  8. 1/2 cda. de Extracto de Vainilla.
  9. 20 gr. de harina.
  10. 3 ó 4 cdas. de puré de frambuesas o arándanos (Al gusto).

Preparación:
  • Precalentar el horno a 175ºF-150ºC. Engrasar y forrar con papel de horno los moldes.
  • Pulverizar las galletas hasta convertirlas en migas. Mezclar con la mantequilla derretida hasta que se humedezcan. Repartir esta mezcla en el fondo de los moldes y presionar con cuidado para formar la base de las tartitas.
  • En un bol grande, mezclar el queso crema con el azúcar hasta que quede muy suave.
  • Añadir la leche y remover.
  • Añadir los huevos de uno en uno, mezclando sólo lo suficiente para incorporarlos a la masa.
  • Añadir la crema agria, la Vainilla y la harina hasta obtener una crema suave.
  • Rellenar los moldes con esta mezcla sólo hasta 1/3 de su altura.
  • Rellenar con una fina capa de puré de frambuesas y terminar añadiendo otra capa de masa.
  • Añadir unas gotas de puré en la parte superior y remover con un palillo para crear un efecto marmolado.
  • Con el horno ya precalentado, introducir en la parte baja un bol o una cacerola pequeña llena de agua caliente para formar vapor.
  • Introducir los moldes y hornear durante 60 min o hasta que al introducir un palillo en la parte central de las tartas, éste salga limpio.
  • Apagar el horno y retirar la cacerola con el agua caliente, dejar las tartas en el interior durante 1 hora con la puerta entreabierta.
  • Transcurrido ese tiempo, llevar las tartas al frigorífico hasta que se enfríen totalmente. Servir frías.


Tips:

  • Podéis utilizar moldes pequeños para hacer las tartitas en porciones individuales. En ese caso, el tiempo de horneado bajaría a 30 min.
  • ¡OJO! Retirad el cazo con el agua justo cuando termine la cocción para evitar que la condensación del baño de vapor estropee las tartitas.






Y eso es todo, al menos por hoy. Mil gracias a l@s que seguís al pie del cañón a pesar de mis ausencias y mi más cálido recibimiento a Natalia del maravilloso Blog Con Harina en Mis Zapatos y también a +Silvia T. Clarasó del no menos estupendo Blog Chup Chup Chup a quienes agradezco aún más el que se hayan unido a este grupo de Larpeir@s en este momento de tan poca actividad. ¡Muchísimas gracias, chicas!

¡Un besito para tod@s y... hasta pronto!







              
            
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