Buttermilk Lemon-Scented Cakes (Bizcochos de Buttermilk aromatizados al Limón).




N

o es ningún secreto que el Bizcocho se trata de uno de los dulces más básicos y repetidos a lo largo de la Historia de la Humanidad. Que hay innumerables recetas a lo largo y ancho del mundo, adaptadas a las costumbres gastronómicas de los pueblos que lo habitan. Asimismo, el Bizcocho, sirve como base de otros muchos dulces y no suele faltar en las celebraciones más importantes de nuestras vidas, como nuestros cumpleaños o los de los que más queremos, aniversarios, despedidas, incluso nos alegran muchas sobremesas de Domingo y, como en nuestro caso, muchos desayunos de diario. Pero, ¿sabemos cuál fue el auténtico origen del Bizcocho? ¿O en qué momento se transformó para llegar a nuestros días tal y como hoy lo conocemos?

A mi me ha sorprendido saber que ya hay constancia de ellos en las representaciones de la tumba de Ramsés III en el Valle de los Reyes. En el segundo corredor se abren ocho celdas decoradas, una de ellas dedicada a la preparación de alimentos y, entre ellos, se han encontrado vestigios de lo que bien podrían haber sido los Bizcochos de la época. Siglos después, los Tratados de Viajes del Siglo de Oro Español (S. XVI -S. XVII) nos ofrecen una visión bastante realista de los alimentos que abastecían las bodegas de los barcos que navegaban allén de los mares, en pos de las tierras de Ultramar y los Bizcochos se incluían en la dieta de la tripulación:

[...] "Las provisiones constaban por lo general de Bizcocho (pan sin levadura, por lo general cocido varias veces para que aguantaran largo tiempo sin estropearse [...]. Del Bizcocho, que hoy llamamos galletas, había uno ordinario que valía en Sevilla 2 Ducados (22 Reales) el quintal (46 Kg.) y otro blanco que se reservaba para el General y el Almirante y que valía 36 Reales el quintal." [...]

Los Bizcochos o Biscochos deben su nombre al estar doblemente cocidos o de doble cochura y en sus orígenes se llamaban así a una especie de panecillos muy cocidos, hechos con levadura muy añeja y masa muy trabajada. Una vez horneados y fríos, se cortaban en tiras largas y se llevaban a secar en el horno. De ahí lo de la característica doble cocción.



Los Bizcochos y Pasteles de aquellos tiempos no eran en absoluto como los conocemos ahora, en ocasiones se endulzaban con miel o se les incorporaban frutos secos. En la Edad Media los panaderos también elaboraban panes dulces con frutas y podían durar meses. Según los historiadores especializados en alimentos, los precursores de la pastelería moderna datan de mediados del Siglo XVII, gracias a los avances tecnológicos de la época como los hornos mas fiables, la manufactura de moldes metálicos en forma de aro que se colocaban sobre una plancha y también la obtención de azúcar mas refinado.

Pero no fue hasta mediados del Siglo XIX cuando aparece en escena el Bizcocho tal  como lo conocemos en la actualidad, hecho con harina refinada y los nuevos “polvos de hornear” introducidos en 1.850 que sustituyen a las levaduras frescas.


[Fuente: Blog Blaukitchen]

Yo os traigo hoy un Bizcocho tradicional, pero al estilo americano, con algo más de 1/4 l. de Buttermilk, ese suero de mantequilla tan maravilloso que tiene la virtud de convertir la textura de una miga más o menos normal en algo extra-jugoso, húmedo y esponjoso, vamos, en una auténtica delicia. Y por si fuera poco, va aromatizado con zumo y ralladura de Limón, que le aporta ese toque de frescura que sólo los cítricos consiguen. ¿Os apetece una porción? ¡Pues vamos con la receta!



Receta del Buttermilk Lemon-Scented Cake. Adaptada del Blog Noble Pig.


Ingredientes:


  • Para los Bizcochos:
  1. 3 1/4 Tazas (13 oz) de Harina de Repostería (455 gr.)
  2. 1 cda. De polvo de hornear.
  3. 1/2 cdta. De Bicarbonato Sódico.
  4. 1 cdta. De sal.
  5. 2 Barras de Mantequilla sin sal, en punto pomada (226 gr.)
  6. 2 Tazas de Azúcar (450 gr.)
  7. 2 cdas. De ralladura de Limón (aprox. 2 Limones)
  8. 4 Huevos grandes a temperatura ambiente.
  9. 1/2 Taza de Crema Agria a temperatura ambiente (120 ml.)
  10. 2 cdtas. De Extracto de Vainilla.
  11. 1 1/4 Tazas de Buttermilk a temperatura ambiente (300 ml.)

  • Para el glaseado (opcional):
  1. 1 Taza de Azúcar glass (120 gr.)
  2. 2 cdas. De zumo de Limón recién exprimido.
  3. La ralladura de 1 Limón.

Preparación:

  • De los bizcochos:
  1. Precalentar el horno a 350ºF-175ºC.
  2. OJO: Esta receta está pensada para 3 moldes estilo Plum Cake de 8"x 4" - 20cm x 10'5cm. Yo utilicé 2 moldes, uno para Plum Cake de 30cm x 10,5cm y uno para Layer Cake de 18 cm.
  3. Mezclar la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. Reservar.
  4. En un bol, batir la mantequilla, el azúcar y la ralladura de limón hasta que quede esponjoso, unos 4-5 min.
  5. Agregar los huevos, de uno en uno, ligeramente batidos. No añadir el siguiente hasta que el anterior se haya integrado. Una vez añadidos, raspar el fondo del bol con una espátula, porque es posible que parte de la masa se haya adherido a él.
  6. Añadir la crema agria y la Vainilla. Mezclar.
  7. Agregar la mezcla de la harina a velocidad baja, alternando con el buttermilk, empezando y acabando con la harina.
  8. Mezclar justo hasta que la masa sea homogénea. Si es necesario, terminar de remover a mano con una espátula, con suavidad y movimientos envolventes.
  9. Dividir la masa uniformemente entre los moldes que hayamos preparado con anterioridad. Alisar las superficies.
  10. Si utilizáis los 3 moldes sugeridos, hornear durante 40-45 min. En mi caso, el tiempo de horneado se extendió hasta los 65-70 min. para el bizcocho del molde grande, para el bizcocho del molde de layer cake, unos 5-10 min. menos. En cualquier caso, introducir primero un palillo o brocheta y si sale limpio, estará listo.

  • Del glaseado:
  1. Mientras se enfrían los bizcochos, introducir los ingredientes en un bol y mezclar hasta que el glaseado espese.
  2. Si se os queda corta la cantidad, añadir poco a poco zumo de limón y si es necesario, volver a espesar con más azúcar glass.










Quizás la elaboración os parezca un poco larga para tratarse sólo de un par de bizcochos, pero recordad que es algo más, un dulce exquisito lleno de brillo por fuera y un interior húmedo, jugoso y pleno de sabor. Merece la pena emplearse un poquito porque además, por el mismo esfuerzo, obtendréis dos o tres de estas ricuras y eso significa desayunos y meriendas deliciosos asegurados para toda la semana.

La semana que viene y por segundo año consecutivo, en este Blog celebraremos el 17 de Marzo, o lo que es lo mismo, St. Patrick's Day y como os contaba el año pasado en este post, como buena Gallega que soy y por las raíces culturales y ancestrales que tenemos en común, me siento unida emocionalmente a la Bella Irlanda. Así que, si no surge ningún imprevisto, el Martes os traeré algún dulce especial para festejar el Santo Patrón de la Isla Esmeralda.

¡Hasta entonces, un besito para tod@s y gracias por seguir al otro lado!


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