Huesos de Santo con relleno de Yema Pastelera.




Y

llegó Noviembre... Y con él, el frío, la lluvia a raudales, el viento, el granizo... Pero no voy a protestar porque, para ser sinceros, el famoso Verotoño que tanto ha dado que hablar empezaba a caerme mal. Mucha gente dice que a l@s galleg@s no hay quien nos entienda en lo que se refiere al clima, que nos quejamos de lo mucho que llueve pero que a la hora de la verdad, después de una semana de Sol ya echamos de menos la lluvia. Pues no sé el resto de mis paisan@s, pero lo que es yo, disfruto mucho de la lluvia cuando se supone que tiene que llover -como es el caso- y no me gusta nada de nada cuando diluvia casi todo el mes de Julio, que es lo que viene aconteciendo en los últimos años... ¿Tiene lógica, no?

Y hasta aquí, la intro de hoy y paso ya a hablaros de una de las delicias muy pero que muy dulces que nos trae esta época del año y más en concreto este mes de Noviembre.

Los Huesos de Santo siempre me han parecido como el previo a la Navidad, como los entrantes para empezar a hacer boca a todos esos manjares, tanto dulces como salados, con los que acostumbramos a celebrar esas fiestas tan especiales e hipercalóricas... jeje




Con el rico Mazapán como primer ingrediente y la deliciosa Yema Pastelera como relleno, los Huesos de Santo van de la mano de los no menos ricos Buñuelos de Viento porque son quizás, los dulces más consumidos en la festividad de Todos los Santos que celebramos en nuestro país todos los años cada día primero de Noviembre. Tradición, Historia y Gastronomía se entrelazan para deleitarnos con dulces exquisitos que, a pesar de sus orígenes centenarios (se dice que se remontan al siglo XVII y ya se citaron en el "Arte de cocina" de Martínez Montiño, editado en 1.611 [Fuente: Patrimonio Gastronómico]) no han perdido ni un ápice de encanto y han ganado muchísimos adeptos con el transcurso del tiempo.




La receta que he seguido para elaborar estos Huesos de Santo la extraje del blog María lunarillos publicada por mi admirada +Miriam Garcia que a su vez la extrajo del blog Lola en la cocina de +Lola Homar, un lujazo de bitácora repletita de recetas maravilllosas con unos paso a paso estupendos que facilitan muchísimo la labor a los reposter@s novat@s como es el caso de esta menda.

Ésta es una receta bastante laboriosa, cuya elaboración requiere de un tiempo considerable y de entrega total en la cocina, pero no es difícil. Y aquí me gustaría hacer un inciso: Éstos han sido mis primeros Huesos de Santo y no me duele en prendas reconocer que la presentación no es para nada bonita, aunque sí es cierto que salieron estupendos de sabor y textura, tanto el Mazapán como la Yema y así como en muchas ocasiones me decidí a no publicar ciertos engendros reposteriles, esta vez y sin que sirva de precedente, me he negado a esconderlos porque han salido ricos, porque he invertido en ellos unas cuantas horas de mi preciado tiempo y porque éste es un blog nada pretencioso que se basa en una especie de ensayo-error-error-error -¡acierto! y los unos y los otros me hacen feliz... ¿A que ésa sí es una muy buena razón?




Receta de los Huesos de Santo por +Miriam Garcia y +Lola Homar.




Ingredientes:


  • Para el Mazapán:
  1. 250 gr. de Almendra molida.
  2. 150 gr-200 gr. de azúcar.
  3. 75-100 gr. de agua.
  4. Ralladura de 1 Limón.
  • Para la Yema pastelera:
  1. 4 yemas.
  2. 100 gr. de azúcar.
  3. 50 gr. de agua.
  • Para el baño de azúcar:
  1. 200 gr. de azúcar glass.
  2. 2 cdas. de agua.


  • Empezamos por preparar la Yema pastelera. Separamos las yemas y las ponemos en un bol que resista el calor, las batimos ligeramente con unas varillas. 
  • Mezclamos el azúcar con el agua en un cazo que ponemos al fuego. Cuando el almíbar ha alcanzado los 105ºC o punto de hebra fina (si no tenemos termómetro, tomamos una pequeña cantidad con una cuchara, y con los dedos mojados en agua fría debemos formar entre el pulgar y el índice unos filamentos que se rompen enseguida) lo vertemos sobre las yemas sin parar de remover, para que no se nos cuajen.




  • El cuajado de la Yema lo podemos hacer colocando el bol sobre un cazo con agua caliente, al baño maría, y removiendo sin parar con unas varillas. Tarda un buen rato, más de 20 minutos. Miriam nos comenta en la receta que este paso lo hace en  el microondas a máxima potencia: mete el bol repetidamente en él, cuenta 6-7 segundos cada vez, y remueve bien con las varillas entre intervalo e intervalo de cocción. Se cuaja estupendamente, pero siempre teniendo cuidado de no pasarse de tiempo y batir bien. Dejamos enfriar bien la yema, que debe quedar bastante densa.

  • Preparamos en segundo lugar el Mazapán. Preparamos un almíbar ligero con el agua y el azúcar, nada más que llegue al hervor y que se disuelva el azúcar. 

  • Cuando está listo empezamos añadiendo unas dos terceras partes a la almendra molida junto con la ralladura de limón. Removemos bien hasta que se nos haga una pasta. Si vemos que está muy seca y desmigada añadimos más almíbar poco a poco, hasta conseguir una consistencia manejable. Hay que tener cuidado con pasarse de líquido, porque la capacidad de absorción de la almendra es variable. La almendra que compramos ya molida está más seca que la que molemos en casa, por lo que absorbe más líquido.




  • Tapamos el Mazapán y lo dejamos enfriar. Una vez frío lo ponemos sobre la encimera bien espolvoreada de azúcar glas y lo amasamos hasta obtener una pasta fina que no se nos pegue en exceso a las manos.

  • Siempre con la encimera bien espolvoreada de azúcar glas estiramos el Mazapán con el rodillo, hasta un espesor de unos 2 mm. Marcamos el Mazapán con una brocheta tal como vemos en las fotos. Cortamos tiras con un cuchillo o cortapizzas, de 5-6 cm de ancho. De estas tiras vamos cortando los trozos para hacer los huesos, de 6-7 cm de alto, aunque depende un poco del utensilio que vayamos a usar para enrollar los huesos. Yo usé, aunque os pueda sonar algo raro, la parte exterior de una jeringuilla (por supuesto, a estrenar para la ocasión). Lo intenté con una cuchara de palo, pero se me pegaba y al intentar extraerlos se me deformaban. Mientras que con el plástico me resultó más fácil porque se deslizaban bien.




  • Vamos enrollando los huesos, pondremos un poco de agua en la unión para que se pegue bien si fuera necesario, y los vamos dejando sobre una superficie para que sequen, mejor de pie, para que no pierdan la forma. Los dejamos secar dos o tres horas.

  • Cuando los tubos de Mazapán estén firmes ponemos la Yema pastelera en una manga desechable con boquilla pequeña o de pico y los rellenamos. La cantidad de Yema que doy es para unos 20 huesos. De la cantidad de Mazapán os sobrará, pero se puede congelar perfectamente para otro uso futuro.

  • Preparamos ahora el glaseado. Mezclamos bien en un bol el azúcar glas con el agua, y ya está. Vamos mojando los huesos en el glaseado y los ponemos a secar sobre una rejilla, tardarán un buen rato. Es importante que se bañen bien, pues el glaseado tiene la función de conservar los huesitos y evitar que se resequen.


La verdad, me hubiera encantado poder compartirlos físicamente con vosotr@s porque como ya he dicho más arriba, ricos estaban un rato largo...  a pesar de su apariencia un tanto rústica y feúcha.

Os deseo un muy buen finde con un extra de tiempo para vosotr@s mismos para que podáis hornear, cocinar, leer o ver buenas pelis al calorcito de la manta en la plácida comodidad de vuestro sofá.

Aprovecho también para dar la bienvenida a una larpeira más, en este caso, a la autora del blog Vine, vi y comí que se ha unido recientemente a esta pequeña familia de golos@s. Gracias a tod@s por venir, por comentar y sobre todo, por quedaros.

¡Un besito!


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